jueves 26 de febrero de 2009

“El Cantero” o “Cómo desperdiciar un día de tu vida escuchando reggaeton en el barro”
(Primera entrega)

El concepto “cantero” se puede afirmar que es un concepto frontera, al decir de Jaques Derrida, esto quiere decir que la palabra “cantero” va a cobrar significados diferentes dependiendo del contexto en la cual se aplique. Por ejemplo, decir “cantero” en Salto seguramente es lo mismo que decir “cantero” en Flores (¿hay un departamento que se llama Flores no?) o en La Pampa: tienen el mismo significado denotativo y connotativo. No obstante, el concepto “cantero” aplicado en Paysandú, va a cobrar un sentido particularmente distinto y un tanto idiota.


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Cantero

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-¿qué es el cantero?
Es una parcela de tierra y pasto de forma ovoide, de aproximadamente200 metros, ubicada a pocos metros del Río Uruguay pero desde el cual, curiosamente, no se lo puede ver.

-¿y por qué estamos hablando de este “cantero” si es algo tan choto y si gracia?
Porque es un centro de reunión de jóvenes en Paysandú, y entonces creemos que esta publicación les puede importar a ellos.

-Ok ¿y qué se va a hacer al cantero?
Estemm… ee… nada. Es decir, nada productivo o que valga la pena describir, pero vamos a hacer el esfuerzo. Al cantero se va en un auto tuneado o camioneta con la mayor cantidad de amigos/as que entren en dicho vehículo. Una vez allí se abren las puertas del mismo, se pone cumbia o reggaeton y se sube el volumen hasta que sature lo más que pueda y comiencen a bajar los niveles de audición de nuestro aparato auditivo. La idea es tapar la música del que esté al lado tuyo y quedarse recostado al auto durante varias horas hablando y tomando cerveza cada uno con su grupo de pares.

-¿Y cuáles serían entonces los atractivos del cantero?
Muchos! Mirar la tierra que te queda en los championes, escuchar el Daddy Yankee que suena en los gigantescos parlantes del auto con tubos de Neón, Nitro, EG&/, H2O, Turb Mix, JPEG, HBO, ESPN que está al lado tuyo. También podés mirar un muro de piedra que en realidad es una bandera zuiza… y mirar cómo desfilan los autos por el centro del cantero mientras juegan a ver quién levanta más tierra derrapando. En fin, hay mucho para hacer…

-Bien… No es por nada, pero me parece que este post está aburridísimo…
Y bueno loco, uno trata de ponerle onda a la cosa, pero mirá que está bravo si hablamos del cantero, enserio, es una mierda, es imposible hacer que suene divertido contar como la gente va a un pedazo de tierra a mirar autos y escuchar “Lo que pasó, pasó…”.

miércoles 7 de enero de 2009

“Soy sola” – Ana Prada

El disco llegó a mis manos estando aún en su vida intrauterina, por así decirlo. Todavía no había sido editado y en mi casa ya andaba un Verbatim con 5 o 6 temas del futuro disco; no recuerdo si sonaban como los estoy escuchando ahora o si tenían un sonido más de maquetas. La cuestión es que vengo escuchando este disco con un oído de consumidor musical desde hace ya bastante, de hecho varias milanesas domingueras las acompañé con las canciones de este disco aparte del puré y los tomates. Resulta entonces, que intentar desmenuzarlo ahora con un oído crítico me complica un poco; tendría que rebobinar un par de años, comprar el disco como todo el mundo, vomitar las milanesas con puré y escucharlo por primera vez.

“Amargo de Caña” es el tema que abre este primer trabajo discográfico de la sanducera; es una milonga tocada con unas guitarras bajitas, que entran sin intro al mismo tiempo que la voz y se van dejando guiar por ella, que es quien irá determinando el curso de la canción. Pero algo que me resultó interesante son los primeros 3 segundos antes de la primer nota, que quizás son los que auguran el disco entero: quienes arrancan cantando son los grillos, que desde la tenue luz del campo en la noche prometen acompañarnos a lo largo del viaje por este disco acaso rural.
Si bien es cierto que este álbum coquetea con géneros pertenecientes al canto popular, en esta aventura solitaria Ana deja de lado las lonjas candomberas de Rada y el humor a 4 voces de La Otra para descubrirse en su lado más pop. Se huelen influencias de varios artistas como por ejemplo Carlos Casacuberta (productor del disco), quizás de Juana Molina y de todos los casettes que andarían por ahí en la vuelta en su niñez.
Lo que me pasa a mi es que la voz de Ana me gusta demasiado, es un timbre que por sus graves nunca llega a molestar, y por sus agudos reconocemos el encanto femenino que empapa todo el álbum. Esto, sumado a melodías en tonos mayores, agradables y algo pegajosas, hace que sea totalmente cómodo de escuchar; tan fácil de digerir que nuestras entrañas musicales descansan y disfrutan de su sencillez. Las letras se ubican entre la juventud y la madurez de una mujer que deja en este disco un pedazo de su historia de vida; nos habla de abuelas que se van y brisas que traen amaneceres frescos y amargos.

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Es un disco notoriamente personal, con más afecto que acordes, bastante chiquito en cuanto a las capas de sonido, grabado con pocas pistas y pocos instrumentos que construyen canciones nunca recargadas, pero tampoco vacías.
Parece no haber nada fuera de lugar, todo ordenado y donde debe ir; es por eso que quizás me hubiese gustado algún dedo arriesgado que se desplazara de forma quijotezca hacia algún traste más peligroso. De todas formas, creo que la intención del disco no es el de una experimentación sonora psicodelicamente volada, ni tampoco romper con los paradigmas musicales del siglo XX. Más bien la imagino como la de una invitación de la artista, quien desde la urbe, nos propone ensillar el caballo y largarnos a galopar tierra adentro, a descubrir territorios desconocidos por quien vive esperando en los semáforos, y que aparece como el cumplimiento de una deuda pendiente consigo misma y el Paysandú de su infancia.

Lo mejor: Amargo de caña* (track 1) Este tema está cantado a dúo con su primo Jorge Drexler y es uno de esos temas en lo que podes poner “repeat” para siempre y nunca te vas a aburrir. Las voces gozan de unos arreglos sumamente drexlerianos, identificables como de su autoría aún si hubiesen sido entonados por la gargajeica voz del Sabalero. Recomendable para ponerlo como ringtone-despertador en tu nokia 1100, vas a ver que te levantas de buen humor. No recomendable para convertirlo en reggaeton.
*Encontré una versión de este tema interesantemente remixada por un tal Mäuss (¿?), pueden escucharla acá.

Lo peor: La portada: Considerando que “Soy Sola” es un disco que habla de soledades, lunas y campo a la noche, parece algo redundante o poco sorprendente que la tapa sea una fotografía de Ana, sola, en el campo de noche y a la luz de la luna.

Escuchen más de Ana Prada en su space (www.myspace.com/anaprada) o sino cómprense el disco... tacaños!